lunes, 9 de junio de 2014
domingo, 8 de junio de 2014
EL PAPEL DEL DOCENTE EN LA PRACTICA LECTORA
Todos los que trabajamos en educación sabemos que
mas allá de los métodos, es la personalidad y la capacidad profesional del
docente la que tiene mayor incidencia en un buen aprendizaje. Sabemos que el
docente, como cualquier profesional tiene gustos, deseos, y también rechazo por
algunos temas o áreas de la enseñanza, pero nosotros los profesores, tenemos
esta tarea importantísima en la que debemos seguir motivando a los alumnos fomentar el hábito de la lectura, pero no olvidemos
que el primer lugar en donde los niños comienzan con el gusto por la lectura es
en casa.
La lectura placentera pone en juego una serie de aspectos de la
personalidad que involucran el campo, no solo intelectual, sino también
socioemocional y aun corporal. La pregunta que se nos plantea es pues, ¿cómo
puede el maestro despertar el deseo de leer si el no tiene un buen vínculo con
la lectura?, y ¿cómo ayudarlo a reparar o elaborar esta problemática?
Revisar el vinculo del docente y la lectura quizás no nos sirva a los
efectos de modificarlo sustancialmente, pero, poder reconstruirlo y entenderlo
sin duda aliviara al docente y lo instrumentara para buscar técnicas y apoyos
didácticos para lograr una acción mas positiva en su labor.
En términos generales, el profesor
ejerce una fuerte influencia sobre la forma en que los alumnos llegan a considerar
el proceso de la educación en general, y el de la lectura como forma de
aprendizaje, en particular.
El maestro tiene la responsabilidad de
presentar a sus alumnos información, conocimientos e ideas que les permitan
aprender para resolver situaciones cotidianas. Asimismo, el docente influye en
las actitudes y valores de los estudiantes, con frecuencia, de manera
inconsciente; es decir los maestros no sólo transmiten conocimientos, sino
actitudes frente a dicho conocimiento.
Los profesores, se lo propongan o no, son para sus estudiantes modelos de los estilos, de las estrategias de aprendizaje que utilizan y de actitudes frente a los saberes.
Los profesores, se lo propongan o no, son para sus estudiantes modelos de los estilos, de las estrategias de aprendizaje que utilizan y de actitudes frente a los saberes.
En este contexto, los maestros desempeñan un papel crítico en las actitudes de los alumnos hacia la lectura, su estímulo e influencia posibilitan que los estudiantes adopten una actitud positiva o no hacia esta forma de aprendizaje. Dado que son modelos a los que se observa y de los que se aprende, es preciso fomentar que los maestros lean, que utilicen la lectura dentro del salón de clases, de esta manera se estará enseñando que los libros son parte importante del quehacer educativo y los alumnos aprenderán a valorar a la lectura en su formación intelectual y humana.
Asimismo, las condiciones para
ejercitar la práctica lectora en la escuela no siempre son propicias. El
maestro considera que hay otras actividades más relevantes por efectuar en
clases o extraescolarmente, aun cuando para la realización de estas últimas se
tenga que leer, porque por ejemplo, llevar a cabo una investigación requiere
necesariamente de la lectura; estudiar las notas o apuntes de la clase,
elaborar una monografía, contestar un cuestionario o hacer un resumen, también
la presuponen.
El tiempo que dispone el alumno para comentar su lectura es mínimo en comparación del que ocupa el maestro, tanto para exponer un tema, como para explicar un contenido curricular.
En la institución escolar la lectura
rara vez es continua, más bien suele exigirse que se lea en breves e
intermitentes lapsos. Como docentes, a menudo asignamos a los estudiantes
tareas relacionadas con la lectura, las cuales pueden llevarse a cabo
adecuadamente si se ha logrado una buena lectura de comprensión.
La mayoría de las veces asumimos
incorrectamente que los educandos han desarrollado esta habilidad, y por lo
mismo no requieren de un apoyo educativo adicional; sin embargo, muchos
estudiantes leen, pero se les dificulta ir más allá de lo textual como para
realizar una interpretación y valoración de lo leído. No es suficiente con
leer, es necesario comprender lo que se lee, de tal manera que se pueda buscar
la información relevante del texto, tener aptitud para relacionar lo leído con
los problemas a resolver, desarrollar a través de la lectura la capacidad de
síntesis para elaborar conclusiones a partir del texto.
Como docentes con frecuencia solicitamos
a los estudiantes que sinteticen los textos que lean, que realicen resúmenes o
que enuncien la idea central de un párrafo, pero en pocas ocasiones dedicamos
tiempo y esfuerzo para enseñar lo que requerimos. Pasamos buen tiempo haciendo
preguntas a los alumnos, pero no les enseñamos cómo encontrar o deducir las
respuestas. En vez de limitarnos a hacer preguntas deberíamos modelar lo que
los alumnos deben aprende.
La lectura en la escuela permite
desarrollar una serie de habilidades cognoscitivas, que hasta ahora no han sido
del todo aprovechadas, por ejemplo:
El comentario o discusión de un texto
es algo necesario para el trabajo escolar, porque permite a los alumnos
formular conceptos y ayuda a determinar si los estudiantes estaban pensando en
lo que leían, mientras leían y si son capaces de expresar de manera
comprensible, algunas ideas sobre lo que han leído.
Las discusiones de grupo después de la
lectura silenciosa brindan la oportunidad de ayudar a los alumnos a desarrollar
estrategias de comprensión, así como propiciar que aprendan unos de otros. Por
ejemplo, si el objetivo de la clase es conseguir que los alumnos se hagan más
conscientes de la diversidad de tipos de información que se encuentran en un
texto, se pueden emplear diferentes tipos de preguntas que les exijan recordar,
analizar y emitir juicios.
Se inicia haciendo un repaso rápido
del contenido, donde todos pueden aportar algún dato o detalle; o bien,
comparar sucesos o encontrar semejanzas y diferencias existentes entre los
planteamientos. Posteriormente, se pueden plantear preguntas que requieran de
la elaboración de un juicio.
A menudo se deja que los estudiantes
lean por su cuenta, después de darles algunas instrucciones sobre lo que deben
de leer, pero no se les orienta acerca de cómo deben hacerlo, ni se les
explícita las técnicas ni los requisitos que deben cubrir sus respuestas o los
trabajos solicitados en función de la lectura realizada.
Los docentes pueden ayudar a los
estudiantes a desarrollar estrategias, a partir de sus propios modos de
trabajar, de los problemas y actitudes ante diferentes tipos de tareas, para
ello, es conveniente:
1.- Establecer fines cognoscitivos claros, especificar los propósitos de las tareas de lectura.
1.- Establecer fines cognoscitivos claros, especificar los propósitos de las tareas de lectura.
2.- Emplear estrategias de
representación de modelos con miras a leer para aprender, esto es demostrar
modelos de diferentes tipos de lectura.
3.- Estimular la discusión
metacognoscitiva, hacer comentarios sobre tipos de textos, estilos de lectores,
problemas de aprendizaje, dificultades de comprensión, entre otros aspectos.
4.- Organizar actividades para
analizar no sólo los resultados, sino el proceso mismo de lectura.
Este es nuestro problema del milenio como educadores. Sin acceso a la
lectura, no hay acceso a Internet y el analfabetismo digital, aunque
problemático, no es insalvable como la brecha, cada vez mas profunda entre un
analfabeto y una persona informatizada. Nuestro mandato, ya no vado, por
cierro, como educadores, es promover la promoción de la lectura porque por
mucho tiempo más, la cultura de lo escrito seguirá rigiendo el mundo, con y sin
computadoras y nadie estará más desprotegido, para sobrevivir en el mundo
actual, que un analfabeto.
ALGUNOS CONSEJOS ÚTILES PARA FOMENTAR LA LECTURA
Inculcar a niñas y niños el amor por la lectura quizá sea uno de los mejores regalos que podemos hacerles. La lectura favorece un mejor desarrollo afectivo y psicológico, les da la oportunidad de experimentar sensaciones y sentimientos con los que disfrutan, maduran y aprenden. Con un libro en la mano se ríen, sueñan y conocen otros mundos, reales o ficticios. Si la lectura es en familia, además, se refuerzan los vínculos. Es decir, crecen en todos los sentidos.
Algunos niños y niñas son innatos lectores, devorando en poco tiempo cuanta publicación está a su alcance. Pero, ¿qué pasa cuando libros y pequeños no son amigos por naturaleza? Aprovechar el período de vacaciones que recién comienza puede ser una buena alternativa para fomentar en los chicos el amor por la lectura. A continuación, algunos tips para que este proceso sea lo más entretenido posible.
Darse tiempo para leer:
Las vacaciones de verano son el momento apropiado para relajarse bajo el sol con la compañía de una buena lectura. Proponer a los chicos un espacio de tiempo para que todos, grandes incluidos, lean (una hora en la mañana, después del desayuno, por ejemplo) y comentar después lo más interesante de la lectura puede transformarse en un entretenido panorama.
Escuchar sus intereses:
Es normal que si uno vibró con las historias de piratas durante la adolescencia pretenda que los niños a su cargo hagan lo mismo, pero no necesariamente es así. Poner atención a sus gustos es clave para motivarlos. Pregúntele por sus intereses, y si los caballeros medievales son más atractivos que la ciencia ficción, dejarlos que cabalguen en libertad.
Dejar que el niño/la niña escoja sus lecturas:
Llevarlos a la librería y asignarles un “presupuesto” para que escojan libros hará que tengan más cercanía con la lectura y más motivación para leer. ¿No hay plata? ¡Leer puede ser gratis! En cada comuna hay al menos una biblioteca pública, y todas con sistema de préstamo a domicilio. Lleven a los niños a la biblioteca y acompáñenlos en la búsqueda de un par de libros para préstamo.
Para evitar la compra/préstamo de libros de mucha dificultad, aparte de consultar al experto (vendedor, bibliotecario), un truco es pedir al niño o niña que lea la primera página del libro. Si no encuentran más de 5 palabras que no entiendan, está perfecto para ellos.
Para evitar la compra/préstamo de libros de mucha dificultad, aparte de consultar al experto (vendedor, bibliotecario), un truco es pedir al niño o niña que lea la primera página del libro. Si no encuentran más de 5 palabras que no entiendan, está perfecto para ellos.
Y finalmente, ¡disfrutar! Dejar que los chicos se entretengan y comentar las lecturas en familia puede darle un toque especial a las vacaciones.
jueves, 5 de junio de 2014
LA LECTURA
La lectura es un proceso complejo
que cada persona realiza por sí misma; éste le permite examinar el contenido de
lo que lee, analizar cada una de sus partes para destacar lo esencial y
comparar conocimientos ya existentes en los recién adquiridos.
Porque la lectura es importante:
-
- Potencia la capacidad de observación, atención y concentración
- Ayuda al desarrollo y perfeccionamiento del lenguaje. Mejora la expresión oral y escrita y hace el lenguaje más fluido. Aumenta el vocabulario y mejora la ortografía
- Facilita la capacidad de exponer los pensamientos propios
- Amplía los horizontes de los individuo, permitiéndole ponerse en contacto con lugares, gentes y costumbres lejanas a el, en el tiempo y en el espacio
- Estimula y satisface la curiosidad intelectual y científica
- Desarrolla la capacidad de juicio, de análisis, de espíritu crítico. El niño lector pronto empieza a plantearse porqués.
- Es una afición para cultivar en el tiempo libre, un pasatiempo para toda la vida.
La experiencia de
leer es adquirida por los niños desde temprana edad, pero requieren el apoyo de
sus padres y maestros para lograr su pleno dominio, por lo que todas las
prácticas que se realicen en el aula y en la casa mejorarán su competencia
lectora.
La lectura
esta presente en el desarrollo del individuo, es inherente a cualquier
actividad académica o de la vida diaria, toda vez que constituye una base
fundamental para el aprendizaje, si un niño no puede leer, tendrá dificultades
en el resto de las asignaturas, tales como ciencias naturales historia y
matemáticas.
La importancia de FOMENTAR EL INTERÉS POR LA LECTURA, es apoyar el interés y esfuerzo que realizan los maestros y padres de familia para mejorar la comprensión y el uso de la lengua oral y escrita en diferentes contextos.
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